Muévete con seguridad durante tu embarazo
En Emana Salud ofrecemos sesiones de pilates para embarazadas, un programa de ejercicio terapéutico diseñado para acompañarte durante cada trimestre de tu gestación. Porque mantenerte activa durante el embarazo no solo es seguro, sino que es una de las mejores cosas que puedes hacer por ti y por tu bebé.
Nuestro programa trabaja el fortalecimiento del suelo pélvico, la estabilidad lumbo-pélvica y la conciencia corporal, preparando tu cuerpo de forma progresiva para los cambios físicos de cada etapa y para el momento del parto. Todo ello con un enfoque completamente adaptado a ti, a tu trimestre y a cómo te encuentras cada día.
Te contamos todo sobre el pilates para embarazadas
A continuación, puedes consultar algunas de las dudas más frecuentes sobre nuestras sesiones de pilates para embarazadas en Emana Salud, para que puedas tomar la mejor decisión para ti y para tu bebé con toda la información necesaria.
Sí, el pilates es uno de los ejercicios más recomendados durante el embarazo, siempre que esté adaptado a la gestación y supervisado por profesionales especializados.
En general, puedes comenzar a practicar pilates para embarazadas a partir del segundo trimestre, una vez superadas las primeras semanas de mayor sensibilidad. Sin embargo, si ya practicabas pilates antes de quedarte embarazada, es posible continuar desde el principio con las adaptaciones necesarias. En cuanto al límite, muchas mujeres continúan hasta las últimas semanas de gestación sin ningún problema, ya que el programa se va ajustando a medida que avanza el embarazo.
Los beneficios son amplios y se extienden tanto al embarazo como al parto y al postparto. Durante la gestación, el pilates te ayuda a aliviar el dolor lumbar y de caderas, reduce la sensación de pesadez, mejora la postura a medida que cambia tu centro de gravedad y fortalece el suelo pélvico, algo fundamental para prevenir problemas como la incontinencia urinaria.
En muchos casos, el pilates es precisamente la herramienta más indicada para aliviar esas molestias. El dolor lumbar, la ciática del embarazo o la tensión en la zona pélvica son muy frecuentes y tienen mucho que ver con los cambios posturales y el aumento de peso propio de la gestación.
fatiga persistente
dificultad para eliminar toxinas
sensibilidad a determinados medicamentos
exposición frecuente a toxinas ambientales
personas interesadas en optimizar su salud metabólica y preventiva
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